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Poesías matemáticas. Algunas de ellas...

MULTIPLICACIÓN 
  Uno por uno es el hombre
cualquiera como Dios manda
 y ese salvar las distancias
 que -mala cuenta- se cantan .........
Dos por uno es la evidencia que un dos por tres tendrás.
Dos por cuatro, buen compás.
 Dos por cinco, la sorpresa del diez redondo y total.
¡Qué divino es, por humano, el sistema decimal! ............
Cero por cero es la luz.
Cero por uno el problema (pues con él yo creo el tú)
 Cero por dos, el amor.
 También cero, más en ¡oh! (¡Oh! que es un eco de yo)
Cero por tres .... ¡Atención!
Debe haber algún error,
 pues cuanto más multiplico más repito:
 yo, yo, yo.

 Gabriel Celaya

 PI
Soy Pi, lema y razón ingeniosa
 De hombre sabio, que serie preciosa
Valorando, enuncio magistral
Con mi ley singular, bien medido
 El grande orbe por fin reducido
Fue al sistema ordinario cabal
R. Nieto

 POESÍA CON CUENTAS
- ¿Qué te cuentas?
- Que tengo que hacer estas cuentas.
 - Lo que tú tienes es cuento.
 - Vaya, perdí la cuenta al hablar.
 - Me aburro de tanto contar.
- Pues cuenta un cuento.
 - Conmigo no cuentes.
 - Entonces, cuenta estos versos.
 - Déjame ver... así son nueve.
 - Al llegar a diez está completo.

EL NÚMERO Pi 
 El número Pi es digno de admiración
 tres coma uno cuatro uno todas sus cifras
siguientes también son iniciales cinco nueve dos,
 porque nunca se termina.
No permite abarcarlo con la mirada seis cinco
tres cinco con un cálculo ocho nueve
 con la imaginación siete nueve o en broma tres dos tres,
 es decir, por comparación cuatro seis
con cualquier otra cosa dos seis cuatro tres en el mundo.
La más larga serpiente después de varios metros se interrumpe
 Igualmente, aunque un poco más tarde, hacen las serpientes fabulosas.
 El cortejo de cifras que forman el número
 Pi no se detiene en el margen de un folio,
es capaz de prolongarse por la mesa,
a través del aire, a través del muro,
de una hoja, del nido de un pájaro,
de las nubes, directamente al cielo
 a través de la total hinchazón e inmensidad del cielo.
 ¡Oh qué corta es la cola del cometa, como la de un ratón!
 ¡Qué frágil el rayo de la estrella que se encorva en cualquier espacio!
 Pero aquí dos tres quince trescientos noventa
 mi número de teléfono la talla de tu camisa
 año mil novecientos setenta y tres sexto piso
 número de habitantes sesenta y cinco décimos
 la medida de la cadera dos dedos la charada y
el código en la que mi ruiseñor vuela y canta y
pide un comportamiento tranquilo también
 transcurren la tierra y el cielo pero no el número Pi,
éste no, él es todavía un buen cinco no es un ocho
 cualquiera ni el último siete metiendo prisa,
oh, metiendo prisa a la perezosa eternidad
 para la permanencia.
Wislawa Szymborska ( Premio Nobel de Literatura 1996)

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